Mientras veía el bus partir solamente pensé que sería bastante interesante hacer un juego de palabras con tu nombre.
"Recuerdos...
Recuerdos Aquellos...
Recuerdos Aquellos Que...
Recuerdos Aquellos Que Hum... No, tiene H.
Recuerdos Aquellos Que Hume... Sigue teniendo H.
Recuerdos Aquellos Que... ¡Qué cosas! No me sale una palabra con U."
Entonces pensé que lograrías perdonarme una falta ortográfica: aunque te advierto que podría ser una muy grave...
"Recuerdos Aquellos Que Umedecen Estos Labios..
¿Pero qué tal si me tomo en serio lo de la H muda...
Recuerdos Aquellos Que Humedecen Estos Labios".
Bueno, allí está... eso era lo que pensaba hasta que me di cuenta que lo que mojaban mis labios eran las gotas de lluvia que caían. Entonces supe que debía caminar y hacer de la lluvia algo interesante.
Muy inocentemente deliré con la idea del cielo: Éste se convirtió en mis ojos.
Las piedrecitas se colaban entre mis chancletas y mis pies, su roce era ríspido e insoportable.
Desde mi cielo-ojos seguía lloviendo más fuerte.Ahora todo cobraba más sentido.
¿Pero qué más da? Seguiré jugando con tu nombre.
Rayuela, Anaïs Nin, Quiroga, Utopía, Ernesto, La joven de la perla.
Ya sé, ya sé, hice trampa con la L, pero igual sigue siendo tu nombre.
Mi cielo-ojos: Ahora llovía más fuerte.
Y las piedrecitas dolían más.
Pero no importa, seguiré jugando con tu nombre.
Buscaba más palabras pero ahora se tornanba más difícil:
Rodion, Amélie, Qatar, Uruguay, Ella, Lenin.
Mis ojos-cielo: Ahora llovía más fuerte.
Y las piedrecitas dolían más.
El frío, los dedos entumidos, la mirada gacha...
La lluvia eran mis lágrimas, las piedrecitas el dolor que siento en el alma.
miércoles, 16 de octubre de 2013
viernes, 14 de junio de 2013
Jueves 15 de junio de 1989
1989: Faltaban poco más de 4 meses para que el Muro de Berlín cayera.
Unos kilómetros hacia el norte de la Maternidad Carit, allá en una pequeña casa en medio de un cafetal herediano, yo dormía plácidamente en una pequeña cama al lado de mi madre.
La madre de Sheep entraba en labores de parto. Esos indescriptibles dolores que sólo las mujeres pueden soportar.
¿Estaría lloviendo o sería una madrugada en la que la luna se mostraba?
La agitación era la tónica en esa sala, los habituales reportes de la condición de la paciente y de la niña que llevaba en sus entrañas.
¿Qué ideas surcaban en la cabeza de ésta futura madre?
"Que nazca fuerte, sana, que sea bella y valiente".
Haré uso de la imaginación al estilo de Amélie: El niño que dormía abrazado a su madre en aquella pequeña casita del cafetal despertó y se preguntó para sí mismo "¿Quién estará naciendo en éste momento?".
Era el momento, esas gotitas de sudor que asomaban en la frente, la boca que grita y los dientes que muerden, la mano que estrechaba fuertemente la de la enfermera, las contracciones, las piernas fuertes, la luz de la sala...
El doctor sabía que una nueva criatura le decía hola al mundo.
La niña estaba agitada, ese viaje entre dimensiones, la placidez de su anterior refugio, el cariño del cordón umbilical, las manos que le atraen a éste nuevo espacio.
"Alguien está naciendo" pensó el niño.
El aire invadió sus pulmones, ella le dijo hola al mundo con un grito de esperanza que le decía a todos:
"Soy Sheep, y vengo a cambiar al mundo"
Alrededor de ella la savia de su madre aún le cubría.
"Es una niña sana". Es una niña de hierro.
"Nació alguien que cambiará mi vida" dijo el pequeño a la distancia.
"¿Cuándo le conoceré?".
Después del gran esfuerzo la madre aún tiene la reserva de energías suficiente para abrazar a su dulce fruto de 9 meses. Las lágrimas invaden sus ojos, sinónimo del gran amor que siente por su nueva obra, la mejor de todas.
"¿Por qué mi corazón late más fuerte?" para sus adentros el niño, mientras se asustaba del batir de su diminuto corazón.
Los signos vitales de la niña auguran que su voluntad será inquebrantable, como su lucha y sus ideas.
"Ésa niña cambiará al mundo", con ésta frase el niño cerraba sus ojos y dibujó en sus labios una tierna sonrisa. Una sonrisa que volvió a presentarse el día en que él finalmente la conoció.
Unos kilómetros hacia el norte de la Maternidad Carit, allá en una pequeña casa en medio de un cafetal herediano, yo dormía plácidamente en una pequeña cama al lado de mi madre.
La madre de Sheep entraba en labores de parto. Esos indescriptibles dolores que sólo las mujeres pueden soportar.
¿Estaría lloviendo o sería una madrugada en la que la luna se mostraba?
La agitación era la tónica en esa sala, los habituales reportes de la condición de la paciente y de la niña que llevaba en sus entrañas.
¿Qué ideas surcaban en la cabeza de ésta futura madre?
"Que nazca fuerte, sana, que sea bella y valiente".
Haré uso de la imaginación al estilo de Amélie: El niño que dormía abrazado a su madre en aquella pequeña casita del cafetal despertó y se preguntó para sí mismo "¿Quién estará naciendo en éste momento?".
Era el momento, esas gotitas de sudor que asomaban en la frente, la boca que grita y los dientes que muerden, la mano que estrechaba fuertemente la de la enfermera, las contracciones, las piernas fuertes, la luz de la sala...
El doctor sabía que una nueva criatura le decía hola al mundo.
La niña estaba agitada, ese viaje entre dimensiones, la placidez de su anterior refugio, el cariño del cordón umbilical, las manos que le atraen a éste nuevo espacio.
"Alguien está naciendo" pensó el niño.
El aire invadió sus pulmones, ella le dijo hola al mundo con un grito de esperanza que le decía a todos:
"Soy Sheep, y vengo a cambiar al mundo"
Alrededor de ella la savia de su madre aún le cubría.
"Es una niña sana". Es una niña de hierro.
"Nació alguien que cambiará mi vida" dijo el pequeño a la distancia.
"¿Cuándo le conoceré?".
Después del gran esfuerzo la madre aún tiene la reserva de energías suficiente para abrazar a su dulce fruto de 9 meses. Las lágrimas invaden sus ojos, sinónimo del gran amor que siente por su nueva obra, la mejor de todas.
"¿Por qué mi corazón late más fuerte?" para sus adentros el niño, mientras se asustaba del batir de su diminuto corazón.
Los signos vitales de la niña auguran que su voluntad será inquebrantable, como su lucha y sus ideas.
"Ésa niña cambiará al mundo", con ésta frase el niño cerraba sus ojos y dibujó en sus labios una tierna sonrisa. Una sonrisa que volvió a presentarse el día en que él finalmente la conoció.
domingo, 2 de junio de 2013
Él
Desde el primer día que te vi me gustaste
No solo por tu físico, sino por tu intelecto.
Y cada vez que me hablabas de libros,
iba haciendo un campo más grande en mi corazón,
porque desde el momento en que me recitaste el capítulo 7 de Rayuela,
supe que me iba a enamorar de vos.
Te amo.
Sheep.
lunes, 29 de abril de 2013
Relato de una mujer enamorada
Era un viernes, quizás un jueves, yo para las fechas no tengo buena memoria. Pero alguien una vez me dijo por ahí que yo guardo en mi mente los momentos que me interesan, y es precisamente el que voy a contar, uno de ellos.
Pi estaba espléndido, su desnudez era deslumbrante. Realmente disfruto verlo así, es un hombre que mueve todo mi ser y que me empaña hasta mis más oscuros espacios. Se encontraba así porque recién habíamos terminado de empapar nuestros cuerpos en sudor, esa rica sensación de sudor post éxtasis, deberían existir más sensaciones de ese tipo en la vida.
Yo tenía un poco de temor, la semana anterior no había podido responderle el "te amo yo también" (http://larepisadesheep.blogspot.com/2013/02/mientras-ella-dormia.html ). Quizás entonces este era el momento, la verdad me sentía segura, y segura estando con él; pues ha sido la persona que por casi un año me había acompañado en mis más sinceros sentimientos.
No recuerdo las palabras exactas previas a la famosa -y muchas veces trillada- frase, mas si recuerdo que una sensación cómo esta me invadió: Me entrego a vos Pi, porque me enloquecés, porque juntos soñamos , porque nos deseamos, reavivamos la pasión cada vez que nos vemos, porque nuestra ilusión es leer un libro abrazados, y porque has estado ahí para mí... porque esas son las cosas que hicieron que hoy más que nunca quiera decirte que... TE AMO.
Y pues bien, las palabras se ahogaron en un profundo beso y ahora cada vez que lo veo a los ojos -esos ojos que se vuelven cíclopes cuando estamos frente a frente- lo único que quiero decirle es la frase, que para mí no es famosa ni trillada, para mí es la frase que invade mi corazón y me convierte en una mujer enamorada.
Pi estaba espléndido, su desnudez era deslumbrante. Realmente disfruto verlo así, es un hombre que mueve todo mi ser y que me empaña hasta mis más oscuros espacios. Se encontraba así porque recién habíamos terminado de empapar nuestros cuerpos en sudor, esa rica sensación de sudor post éxtasis, deberían existir más sensaciones de ese tipo en la vida.
Yo tenía un poco de temor, la semana anterior no había podido responderle el "te amo yo también" (http://larepisadesheep.blogspot.com/2013/02/mientras-ella-dormia.html ). Quizás entonces este era el momento, la verdad me sentía segura, y segura estando con él; pues ha sido la persona que por casi un año me había acompañado en mis más sinceros sentimientos.
No recuerdo las palabras exactas previas a la famosa -y muchas veces trillada- frase, mas si recuerdo que una sensación cómo esta me invadió: Me entrego a vos Pi, porque me enloquecés, porque juntos soñamos , porque nos deseamos, reavivamos la pasión cada vez que nos vemos, porque nuestra ilusión es leer un libro abrazados, y porque has estado ahí para mí... porque esas son las cosas que hicieron que hoy más que nunca quiera decirte que... TE AMO.
Y pues bien, las palabras se ahogaron en un profundo beso y ahora cada vez que lo veo a los ojos -esos ojos que se vuelven cíclopes cuando estamos frente a frente- lo único que quiero decirle es la frase, que para mí no es famosa ni trillada, para mí es la frase que invade mi corazón y me convierte en una mujer enamorada.
viernes, 26 de abril de 2013
26/abril
¿Recordás cómo mirabas mis libros?
Allí estaban para vos, todos y cada uno de ellos.
Antes debería de hacer remembranza del trayecto San ***** a Santa *** que aún todavía odiamos, 1 año después; a pesar de ello, el viaje no fue tan tedioso y en un abrir y cerrar de ojos conociste el lugar donde desde hace 21 años vivo.
Era la primera vez que venías a mi casa... Y era un imperativo que mi habitación tenía que estar lo suficientemente nítida, porque bien dice el dicho "no hay una segunda oportunidad para una primera buena impresión". Y allí dentro de un rato ibas a estar. ¿Haciendo qué? Lo mismo que éste viernes en la tarde.
¡Cuánto anhelaba cocinarte! Pero ya habías comido esa pasta que tanto te gusta en el segundo piso de aquél restaurante al que no hace mucho fuimos, otro más de esos lugares público de los cuales reclamamos posesión a través de nuestros arraigados simbolismos. Lo de cocinar quedaría para otros días, esos famosos co-cos nuestros.
Lo que no te diré es cuánto transcurrió entre abrir la puerta y desnudar nuestros cuerpos. Curiosa analogía, abrir las puertas como metáfora para mostrarnos tal y como somos, dejando de lado el pudor empujados por una corriente libínidosa que buscaba envolvernos en el más delirante éxtasis del sexo.
Allí estabas, saboreando lo que a nadie le muestro. Con tus pechos perfectos, tu cintura de ensueño y las demás cosas que mi inquieta mirada contemplaban.
En algo tenemos que ser lo suficientemente francos, las cobijas y las almohadas siempre son nuestras silenciosas víctimas: siempre acaban en lugares tan extraños como desordenados.
Y de pronto una llamada que se hizo eterna...
No fui impulsivo, pero tenía ganas de agarrar tu teléfono y colgarla de inmediato: ya habíamos traspado la frontera donde el preámbulo ya no es suficiente.
Y al fin la llamada terminó.
¿Qué nos quedaba por hacer?
#Cap7
No lo leí, lo recité, como vos misma me lo pediste...
Los ecos de ese capítulo nos dejaron una tierna práctica: la de los cíclopes.
Hacemos nacer costumbres con palabras y hacemos palabras que hacen nacer costumbres.
¿Qué veo? Espalda, cabello, hombros, naranjas holandesas, botones de encendido...
rollin' in the bed y ahora tus abrazadors labios, tus estilizados pechos y tu paradisíaco ombligo, tus huesos que todavía muerdo, mi sudor en tu abdomen, tus susurros en mi oído, tus manos y las mías que luego se deslizan donde el calor es más intenso.
¿Cuánto tiempo ha pasado?
Esa tarde no recuerdo, pero cuando leás ésto es exactamente hace 1 año.
viernes, 29 de marzo de 2013
Descripción de un beso de un viernes por la tarde -1 año después-
30 de marzo 2012. Era un viernes.
La brisa de la tarde era fresca y la hora lo de menos.
Ella con su alforja, su camisa roja de tirantes, su mezclilla y sus graciosos zapatos que tanto adora.
Yo con mi infaltable keffiyeh, mi kufi y todo lo demás.
Mientras nuestras manos todavía olían a rama de árbol que parecía mango y luego de una manifestación fallida, allí estábamos en una banca cualquiera del parque Xxxxzxn.
Ella con sus ojos verdes y yo con mi habitual... ¿Qué se yo?
Lo que importaba era verla, cuánto más mejor.
¿Era el momento? ¿O mejor esperar? ¿Lugar idóneo o demasiado exhibicionismo?
¡Al diablo con mi conservadurismo!
La agonía del hombre será siempre dar el primer paso, es decir, saber mover bien los labios.
¡Cuidadito con el dientazo!
"Yo sé leer muy bien el lenguaje corporal", me dijo... o sea, mostraba yo ser demasiado obvio.
Para disimular un poco empezamos a ver a una gente que colgaba de los árboles...
Soy un poco místico en algunas ocasiones y ver gente haciendo eso era un gran indicio.
"¿Pero bueno, qué esperás?" me decía una vocecilla osada al oído.
"Tené cuidado, que a las mujeres se les debe de mostrar respeto", contrareplicó el tímido.
Pues claro, el tímido tenía que aparecer tomando en cuenta que la última relación fue hace 3 años.
¡3 años! El problema era si ya se me había olvidado besar :O
Mientras tanto ella seguía allí, con sus cabellos dorados, sus labios tentadores, sus hombros exquisitos
y su... y su todo... ¡Es ella a quien deseo!
Y para cuando ya me había dado cuenta mi boca estaba más cerca de ella.
Y para cuando los labios se unieron, ese golpeteo ni me preguntés donde redobla su tonada,
y todo lo demás pierde sentido cuando se besa a la persona que uno desea.
La luz seguía clara y daba en ella un aura de belleza como jamás antes le había visto en 11 días de haberla conocido.
Y de pronto las ganas de que no se vaya jamás. No ahora, porque tendrá que irse a su casa,
les hablo de que espero que jamás se vaya, porque de ésta mujer estoy enamorado.
Y no sólo por éstos besos, sino por todos los besos que ahora quiero.
lunes, 25 de febrero de 2013
Mientras ella dormía...
Cerré los ojos para que creyera que estaba durmiendo.
Primero el ojo derecho y luego el izquierdo...
abriéndolos disimuladamente para que no descubiera
la voyeurista fascinación que tengo de verla.
Totalmente seguro de que inmersa en un sueño estaba,
mi mirada recorría su rostro, la delicadeza de sus pestañas;
la líneas de su cadera, el murmullo de su respiración,
la perfección de su espalda y en su pecho la crepitación.
Allí estaba yo, unido a ella, como fundido a su cuerpo,
deseando que el momento fuera ilimitadamente eterno.
Y la frustración de saber que pierdo todas esas manañas
en las que sus aromas son más fragantes y atrapan.
Una frase, la frase que quiero decirle...
pero todavía no, cuando despierte.
Despertó pero no la pronuncié de inmediato.
Disfruté esa mañana y cocinamos en la tarde.
La invité a nuestro refugio,
y las miradas se cruzan retando
el vertiginoso pasar del tiempo,
sin tregua con nuestro fuego.
Era el momento...
¿Se lo digo o mejor me callo?
¿Le gustará o se asustará?
Ah, es el momento:
"La amo..." Te amo.
Hoy no logramos leer ésto: Los Cuentos de Eva Luna, de Isabel Allende.
jueves, 7 de febrero de 2013
Receta + lectura para una tarde orgásmica
La Receta
Pasta con mantequilla y ajo + espinacas y albahaca
(texto en inglés / pinchofyum.com)
Luego de probar tan sencillo -pero exquisito- platillo, nuestros sapiosexuales protagonistas de ésta historia -Sh y Pi- siguieron la ruta hacia su refugio, el mismo que otras veces los ha visto y ha sido cómplice de otras tardes en las que el tiempo se detenía cuando sus abrasadores cuerpos se unían.
Ésta vez había algo distinto, una imperiosa necesidad de hacer la sesión un tanto distinta.
Tal vez por eso Pi contemplaba a Sh sentada en esa silla azul mientras hundía su lengua y sus dedos en sus húmedas y rosadas profundidades. Era una imagen que el deseaba desde hacía 60 días. Era un sabor que él anhelaba las misma cantidad de días.
Ella, en un estado de éxtasis pedía algo más ¿Qué pedía?
Para comprender la historia de Sh y Pi debemos de saber que por lo general tener sexo es una reacción química explosiva.
Ahora era la eléctrica lengua de Sh la que hacía estragos en las partes más abajo del ombligo de Pi y él en su desapego del mundo no hallaba otra cosa más que seguir llenándose la boca con los fluídos de ella.
Era una imagen demasiado explícita y a la vez artística.
En el mundo no puede haber otra sensación más placentera que el preciso momento en el que dos enloquecidos cuerpos allanan el camino que está entre sus piernas... y el ritmo se basa en el líquido sonido que se genera.
Sh tiene la increíble capacidad de envolver a Pi entre sus brazos y en pocos segundos desestabilizarlo mentalmente. Y él, en su incesante necesidad de provocarle un orgasmo hunde sus manos entre sus cabellos mientras su mirada se dirige a sus pechos coronados con ese oásis rosáceo que invita a ser conquistado.
Y esos mismos pechos fueron lugar de aterrizaje para el húmedo y juguetón falo.
Las mujeres arriba.
Sh es única. Sus acalorados movimientos son lo suficientemente excitantes para provocar un orgasmo en instantes, pero el secreto es que sea su orgasmo. Un orgasmo silencioso, un orgasmo morboso.
Un orgasmo que ella experimenta y que él siempre disfruta. El orgasmo. Esos segundos en los que su aliento, sus manos, su cadera y sus piernas se estremecen. Ese río de lava que baja por su ingle y contagia tórrida y ardiente la unión con el pene.
Los hombres arriba
Ahora era su turno: Pi delira inmerso en el espacio que construyen las dos miradas. De Sh su boca, la boca con la que sueña besar cuando la lejanía impone su odiosa dictadura. De Sh sus manos, las manos que le tocan su tembloroso cuerpo cuando ella dibuja sus costados. De Sh su cuello, el cuello que él lame cuando descubre que su sabor es único. De Sh su vientre, el más perfecto vientre, el más dorado de todos.
Sus piernas, las piernas que invitan a ser depravado, sucio y descarado cuando se abren de lado a lado.
Es demasiado, él sabe que el momento ha llegado. Candente, el blanco líquido surca y busca ser expulsado dentro de Sh... él, en un completo estado de vulnerabilidad expresa se deja llevar pero tampoco desea terminar.
Leéme ésto mientras te observo desnuda
Carlos Luis Fallas, Un Mes en la China Roja.
Un viaje entre Ulan Bator y Pekín, proletarios, explotación...
Pasta con mantequilla y ajo + espinacas y albahaca
(texto en inglés / pinchofyum.com)
Luego de probar tan sencillo -pero exquisito- platillo, nuestros sapiosexuales protagonistas de ésta historia -Sh y Pi- siguieron la ruta hacia su refugio, el mismo que otras veces los ha visto y ha sido cómplice de otras tardes en las que el tiempo se detenía cuando sus abrasadores cuerpos se unían.
Ésta vez había algo distinto, una imperiosa necesidad de hacer la sesión un tanto distinta.
Tal vez por eso Pi contemplaba a Sh sentada en esa silla azul mientras hundía su lengua y sus dedos en sus húmedas y rosadas profundidades. Era una imagen que el deseaba desde hacía 60 días. Era un sabor que él anhelaba las misma cantidad de días.
Ella, en un estado de éxtasis pedía algo más ¿Qué pedía?
Para comprender la historia de Sh y Pi debemos de saber que por lo general tener sexo es una reacción química explosiva.
Ahora era la eléctrica lengua de Sh la que hacía estragos en las partes más abajo del ombligo de Pi y él en su desapego del mundo no hallaba otra cosa más que seguir llenándose la boca con los fluídos de ella.
Era una imagen demasiado explícita y a la vez artística.
En el mundo no puede haber otra sensación más placentera que el preciso momento en el que dos enloquecidos cuerpos allanan el camino que está entre sus piernas... y el ritmo se basa en el líquido sonido que se genera.
Sh tiene la increíble capacidad de envolver a Pi entre sus brazos y en pocos segundos desestabilizarlo mentalmente. Y él, en su incesante necesidad de provocarle un orgasmo hunde sus manos entre sus cabellos mientras su mirada se dirige a sus pechos coronados con ese oásis rosáceo que invita a ser conquistado.
Y esos mismos pechos fueron lugar de aterrizaje para el húmedo y juguetón falo.
Las mujeres arriba.
Sh es única. Sus acalorados movimientos son lo suficientemente excitantes para provocar un orgasmo en instantes, pero el secreto es que sea su orgasmo. Un orgasmo silencioso, un orgasmo morboso.
Un orgasmo que ella experimenta y que él siempre disfruta. El orgasmo. Esos segundos en los que su aliento, sus manos, su cadera y sus piernas se estremecen. Ese río de lava que baja por su ingle y contagia tórrida y ardiente la unión con el pene.
Los hombres arriba
Ahora era su turno: Pi delira inmerso en el espacio que construyen las dos miradas. De Sh su boca, la boca con la que sueña besar cuando la lejanía impone su odiosa dictadura. De Sh sus manos, las manos que le tocan su tembloroso cuerpo cuando ella dibuja sus costados. De Sh su cuello, el cuello que él lame cuando descubre que su sabor es único. De Sh su vientre, el más perfecto vientre, el más dorado de todos.
Sus piernas, las piernas que invitan a ser depravado, sucio y descarado cuando se abren de lado a lado.
Es demasiado, él sabe que el momento ha llegado. Candente, el blanco líquido surca y busca ser expulsado dentro de Sh... él, en un completo estado de vulnerabilidad expresa se deja llevar pero tampoco desea terminar.
Leéme ésto mientras te observo desnuda
Carlos Luis Fallas, Un Mes en la China Roja.
Un viaje entre Ulan Bator y Pekín, proletarios, explotación...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

