jueves, 7 de febrero de 2013

Receta + lectura para una tarde orgásmica

La Receta
Pasta con mantequilla y ajo + espinacas y albahaca
(texto en inglés / pinchofyum.com)
 
Luego de probar tan sencillo -pero exquisito- platillo, nuestros sapiosexuales protagonistas de ésta historia -Sh y Pi- siguieron la ruta hacia su refugio, el mismo que otras veces los ha visto y ha sido cómplice de otras tardes en las que el tiempo se detenía cuando sus abrasadores cuerpos se unían.

Ésta vez había algo distinto, una imperiosa necesidad de hacer la sesión un tanto distinta.
Tal vez por eso Pi contemplaba a Sh sentada en esa silla azul mientras hundía su lengua y sus dedos en sus húmedas y rosadas profundidades. Era una imagen que el deseaba desde hacía 60 días. Era un sabor que él anhelaba las misma cantidad de días.
Ella, en un estado de éxtasis pedía algo más ¿Qué pedía?

Para comprender la historia de Sh y Pi debemos de saber que por lo general tener sexo es una reacción química explosiva.
Ahora era la eléctrica lengua de Sh la que hacía estragos en las partes más abajo del ombligo de Pi y él en su desapego del mundo no hallaba otra cosa más que seguir llenándose la boca con los fluídos de ella.
Era una imagen demasiado explícita y a la vez artística.

En el mundo no puede haber otra sensación más placentera que el preciso momento en el que dos enloquecidos cuerpos allanan el camino que está entre sus piernas... y el ritmo se basa en el líquido sonido que se genera.
Sh tiene la increíble capacidad de envolver a Pi entre sus brazos y en pocos segundos desestabilizarlo mentalmente. Y él, en su incesante necesidad de provocarle un orgasmo hunde sus manos entre sus cabellos mientras su mirada se dirige a sus pechos coronados con ese oásis rosáceo que invita a ser conquistado.
Y esos mismos pechos fueron lugar de aterrizaje para el húmedo y juguetón falo.

Las mujeres arriba.
Sh es única. Sus acalorados movimientos son lo suficientemente excitantes para provocar un orgasmo en instantes, pero el secreto es que sea su orgasmo. Un orgasmo silencioso, un orgasmo morboso.
Un orgasmo que ella experimenta y que él siempre disfruta. El orgasmo. Esos segundos en los que su aliento, sus manos, su cadera y sus piernas se estremecen. Ese río de lava que baja por su ingle y contagia tórrida y ardiente la unión con el pene.

Los hombres arriba
Ahora era su turno: Pi delira inmerso en el espacio que construyen las dos miradas. De Sh su boca, la boca con la que sueña besar cuando la lejanía impone su odiosa dictadura. De Sh sus manos, las manos que le tocan su tembloroso cuerpo cuando ella dibuja sus costados. De Sh su cuello, el cuello que él lame cuando descubre que su sabor es único. De Sh su vientre, el más perfecto vientre, el más dorado de todos.
Sus piernas, las piernas que invitan a ser depravado, sucio y descarado cuando se abren de lado a lado.
Es demasiado, él sabe que el momento ha llegado. Candente, el blanco líquido surca y busca ser expulsado dentro de Sh... él, en un completo estado de vulnerabilidad expresa se deja llevar pero tampoco desea terminar.

Leéme ésto mientras te observo desnuda
Carlos Luis Fallas, Un Mes en la China Roja.
Un viaje entre Ulan Bator y Pekín, proletarios, explotación...


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