viernes, 14 de junio de 2013

Jueves 15 de junio de 1989

1989: Faltaban poco más de 4 meses para que el Muro de Berlín cayera.

Unos kilómetros hacia el norte de la Maternidad Carit, allá en una pequeña casa en medio de un cafetal herediano, yo dormía plácidamente en una pequeña cama al lado de mi madre.

La madre de Sheep entraba en labores de parto. Esos indescriptibles dolores que sólo las mujeres pueden soportar.
¿Estaría lloviendo o sería una madrugada en la que la luna se mostraba?
La agitación era la tónica en esa sala, los habituales reportes de la condición de la paciente y de la niña que llevaba en sus entrañas.
¿Qué ideas surcaban en la cabeza de ésta futura madre?
"Que nazca fuerte, sana, que sea bella y valiente".

Haré uso de la imaginación al estilo de Amélie: El niño que dormía abrazado a su madre en aquella pequeña casita del cafetal despertó y se preguntó para sí mismo "¿Quién estará naciendo en éste momento?".

Era el momento, esas gotitas de sudor que asomaban en la frente, la boca que grita y los dientes que muerden, la mano que estrechaba fuertemente la de la enfermera, las contracciones, las piernas fuertes, la luz de la sala...
El doctor sabía que una nueva criatura le decía hola al mundo.
La niña estaba agitada, ese viaje entre dimensiones, la placidez de su anterior refugio, el cariño del cordón umbilical, las manos que le atraen a éste nuevo espacio.

"Alguien está naciendo" pensó el niño.

El aire invadió sus pulmones, ella le dijo hola al mundo con un grito de esperanza que le decía a todos:
"Soy Sheep, y vengo a cambiar al mundo"
Alrededor de ella la savia de su madre aún le cubría.
"Es una niña sana". Es una niña de hierro.

"Nació alguien que cambiará mi vida" dijo el pequeño a la distancia.
"¿Cuándo le conoceré?".

Después del gran esfuerzo la madre aún tiene la reserva de energías suficiente para abrazar a su dulce fruto de 9 meses. Las lágrimas invaden sus ojos, sinónimo del gran amor que siente por su nueva obra, la mejor de todas.

"¿Por qué mi corazón late más fuerte?" para sus adentros el niño, mientras se asustaba del batir de su diminuto corazón.

Los signos vitales de la niña auguran que su voluntad será inquebrantable, como su lucha y sus ideas.

"Ésa niña cambiará al mundo", con ésta frase el niño cerraba sus ojos y dibujó en sus labios una tierna sonrisa. Una sonrisa que volvió a presentarse el día en que él finalmente la conoció.

domingo, 2 de junio de 2013

Él






Desde el primer día que te vi me gustaste
No solo por tu físico, sino por tu intelecto.

Y cada vez que me hablabas de libros,
iba haciendo un campo más grande en mi corazón,

porque desde el momento en que me recitaste el capítulo 7 de Rayuela,
supe que me iba a enamorar de vos.

Te amo.
Sheep.